.
Partido Comunista de Canarias

  Inicio                 

RAJOY, PRESENTA EL PROGRAMA DE LA GRAN BANCA INTERNACIONAL
 

 La presentación del programa de Gobierno del PP, por parte de Mariano Rajoy, durante la sesión de su investidura como presidente de Gobierno en el Congreso, no deja lugar a dudas sobre cuáles son las verdaderas intenciones de la derecha política (y económica) y lo que va a pasar. A este respecto, no debe engañarnos cierta pose y ciertas formas diplomáticas, cuando las palabras utilizadas son las que son y expresan lo que expresan. No pueden ocultar la verdad terrible que se avecina.

El ya actual presidente del Gobierno Mariano Rajoy ha remarcado tres propuestas clave en política económica, que merecen una especial atención:

- Estabilidad presupuestaria en las cuentas públicas.

- Saneamiento de la banca española para consolidarla en los mercados financieros.

- Reformas estructurales para mayor competitividad (simplificación del Sector Público, "modernización" laboral, marco fiscal "adecuado").

Todo ello implica un claro intento de socavar las bases del "Estado del Bienestar" en España, disminuyendo la capacidad de intervención y el propio "tamaño" del Estado; fortaleciendo todavía más a la banca española que ya ha recibido importantes inyecciones financieras del Estado; y, por último, desregulando el mercado laboral y reduciendo los impuestos. España está al borde de culminar su refundación a la americana, con el agravante de que los ritmos ahora, con respecto a las dos décadas anteriores, pueden acelerarse con unos costes sociales altísimos.

Por si esto fuera poco, se anuncia un ambicioso (y rápido) paquete legislativo: la aprobación Decreto-Ley de Medidas Urgentes para el Consejo de Ministros del próximo 30 de diciembre, cuyos contenidos estrella son los siguientes:

- Paralización de la Oferta Pública de Empleo.

- Supresión de organismos autónomos, agencias y entidades públicas (sector público empresarial).

- Reducción de gastos de funcionamiento de la Administración.

Junto a lo anterior, la Ley de Estabilidad Presupuestaria (prevista para enero) trata de convertir en mandato los "compromisos recientes" con la UE, que se han gestado al margen de la voluntad ciudadana:

- Reducción de la Deuda Pública hasta el 60% en 2020 (actualmente un 66%, RTVE, 16 de diciembre de 2011).

- Fijar un 0,4% de Déficit Público en 2020 (actualmente se prevé que es un 6%, RTVE, 20 de diciembre de 2011).

- Distribución de la deuda/déficit entre las AA.PP., reducción de costes como responsabilidad de las mismas en caso de incumplimiento.

¿Qué consecuencias tiene todo esto? Claras y dramáticas. Vayamos por partes. En primer lugar, con un crecimiento mínimo de la economía española (previsión del 0,3% del PIB para el 2012 por parte de la OCDE), el haber sacrificado la capacidad adquisitiva de la clase trabajadora con un paro tan alto (23%, OCDE) y proponer ahora medidas de desregulación del mercado que implicará, guste o no guste decirlo, fuertes bajadas salariales, ahondando lo anterior, ¿cómo se reactivará la economía? ¿Quién cubrirá la demanda interna para que las empresas puedan vender y superar sus pérdidas?

En segundo lugar, la reducción abrupta de dos indicadores macroeconómicos clave en la gestión del Estado (deuda pública, déficit público), implica que no se está atendiendo las necesidades sociales y económicas de la población, sino que se asiste a una escalada de acumulación orgiástica en manos de los bancos, a los que se puede premiar con nuevas inyecciones financieras desde el Estado: ATTAC denunció, en marzo de este año, que la transferencia directa a las entidades bancarias en España se elevaba a unos 100.000 millones de euros. El cobro de la deuda pública, en los términos en que se plantea, beneficiará a la banca. La bajada generalizada de la presión fiscal colocará la gestión del Estado en seria crisis, aun en el caso de reducción de los gastos, máxime cuando la economía sumergida en España representa un 23% del PIB ((Europa Press, citado por Finanzas.com, octubre de 2008). Estos datos alarmantes, junto al de que España es uno de los países con menor percepción fiscal, no forman parte actualmente del debate "democrático" que tiene lugar en la opinión pública burguesa.

En tercer lugar, la supresión de empleo público, como la posible moratoria de Oferta de Empleo Público, implica que el Estado no va a aportar nada a la recuperación del empleo; es más, ni creará puestos de trabajo, porque se eliminarán, ni habrá inversiones públicas ni subvenciones, porque habrá recortes. Además, estos recortes supondrán una reducción de las políticas sociales y poner en riesgo las propias pensiones, por lo anterior y por el aumento del paro. ¿De dónde obtendrá los beneficios las PYMES, por ejemplo? El PP sólo les deja la opción de aumentar la explotación económica sobre la clase trabajadora para costear la recapitalización de las empresas (ante el bloqueo de crédito bancario), la incorporación de nuevas tecnologías a las mismas o mantener un cierto nivel de beneficios, en un panorama estremecedor…

En cuarto lugar, la no duplicación de administraciones se vincula a la propuesta de devolución de competencias de las CC.AA., según han propuesto tanto la presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid, Esperanza Aguirre, como el ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria (ABC, 1 de diciembre de 2011), lo que conllevará no sólo un calculado golpe demoledor a las CC.AA., sino además otro golpe al "Estado al Bienestar", dado que éste sólo puede funcionar de manera descentralizada para adaptarse a la diversidad multirregional/multinacional del Estado español. Esto puede afectar de lleno a la gestión educativa o sanitaria, entre otras, y en términos de organización territorial del Estado, esto puede suponer un serio intento de hacernos retroceder a la España franquista o a la España de la Restauración.

En quinto lugar, no se aborda para nada el problema del déficit comercial ni de la deuda externa privada, ambos indicadores ligados a los graves problemas de productividad de las empresas en España. Al parecer, la receta es competitividad, competitividad, más competitividad… Un ejemplo para ilustrar la posición del PP: si tenemos en Canarias un problema de ubicación de nuestros productos agrarios, con respecto a los de Marruecos, sin ir más lejos, en los mercados europeos, ¿cuál es la propuesta real? ¿Abaratar aún más los salarios de los/as trabajadores/as canarios/as del campo, los más bajos de Europa (léase: "flexibilidad laboral"), para igualarnos a los de los/as trabajadores/as agrícolas de Marruecos, que apenas son de subsistencia?

Llegado a este punto, y antes de concluir, me gustaría profundizar un aspecto de los aquí tratados: es el referente a la gestión macroeconómica del Estado. Resulta que el asesor económico del Partido Republicano de EE.UU. Gregory Mankiw, en su manual de introducción a la Economía, establecía un mecanismo para la corrección de la deuda y del déficit:

1) Que el porcentaje de crecimiento de la economía superase al porcentaje de crecimiento de la deuda pública.

2) Que el porcentaje de crecimiento del déficit público no superase al porcentaje de crecimiento de la deuda pública. Éstas dos serían las condiciones de control del gasto público. Evidentemente, Mankiw, con poca simpatía hacia este mecanismo, analizaba realmente la praxis keynesiana del Partido Demócrata de EE.UU. a partir de los años treinta del siglo XX. Ahora bien, estas condiciones sólo serían útiles para la izquierda en España en el marco de unas reformas estructurales socialistas de la economía (en sentido contrario al que propone Rajoy): nacionalización de la banca y de los sectores estratégicos de la economía, fiscalidad progresiva, planificación democrática, relaciones laborales justas, renta general básica… Otra cuestión que queda clara tras este análisis, a mi modo de ver, es que el PSOE, por la política económica que ha aplicado, se ha quedado a la derecha del Partido Demócrata, lo cual es gravísimo.

En este contexto, es simpática, cuando no oportunista, la siguiente frase del discurso de Rajoy: "entendemos que el mayor esfuerzo no puede recaer en los ciudadanos, sino que tiene que provenir de las Administraciones Públicas". Contestemos con elegancia revolucionaria: sin un Estado fuerte que garantice la democracia participativa y la equidad social nunca podrá haber una ciudadanía que se precie como tal; es más, sin una sociedad civil articulada sobre la base de asambleas populares y organizaciones sociales y políticas de masas, que puedan incidir en la acción del Estado para favorecer el interés general, hablar de ciudadanía es una broma macabra. La ciudadanía de Rajoy no es más que la "comunidad de intereses" ficticia que trata de crear entre la oligarquía financiera y las clases medias, pasando por la ruptura interna de la clase trabajadora (sector público contra sector privado, empleados contra parados). Hay que invertir esta correlación de fuerzas. Si el sr. Rajoy quiere ciudadanía la tendrá, en forma de férrea oposición a su Gobierno y al Capital financiero.

Es por tanto, más necesario que nunca, impulsar una alternativa de Estado desde la resistencia civil: no bastan propuestas defensivas de nuestros derechos constitucionales; hace falta plantear puntos de ruptura concretos con el Capital. Éste es el escenario donde puede hacerse realidad el sueño del socialismo democrático y de la unidad de la izquierda.

 

 
Partido Comunista de Canarias      C/Pérez del Toro, 7-bajo
Teléfono: 928 248 500 - Fax: 928 248 500

Inicio